Mejorar el bienestar afectivo, sexual y personal de jóvenes con discapacidad intelectual, proporcionándoles herramientas para gestionar su autoestima y relaciones, el cuidado y respeto a la intimidad, además de abordar la prevención de riesgos en las conductas afectivo sexuales (prevención del abuso, la violencia de género y otras situaciones de riesgo).
Una buena salud afectivo-sexual se relaciona con la construcción de relaciones saludables, la prevención de riesgos como infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no deseados, y la promoción de la autoestima y el respeto mutuo.
Se trata de un enfoque práctico que busca fomentar el desarrollo de habilidades emocionales y sociales en un entorno seguro y de apoyo.
Con nuestras compañeras Sara Poncela Chafik, Silvia Telletxea y Sofía Remón Chozas.
Apoyado por el Departamento de salud del Gobierno de Navarra.


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