El proceso de envejecimiento en personas con discapacidad intelectual presenta características particulares que requieren un enfoque especializado y preventivo. En este contexto, la terapia físico-cognitiva adquiere una importancia fundamental, ya que aborda de forma integral tanto el deterioro físico como el deterioro cognitivo que puede acelerarse con la edad.
En cuanto al deterioro funcional, esta terapia ayuda a mantener la movilidad articular, prevenir la pérdida de masa muscular y ósea y reducir el riesgo de caídas y fracturas, entre otras. Esto permite conservar la autonomía en actividades de la vida diaria (AVD), como vestirse, alimentarse o desplazarse.
En relación al funcionamiento cognitivo, muchas personas con discapacidad intelectual tienen mayor riesgo de presentar deterioro cognitivo, desarrollar demencias u otros trastornos neurodegenerativos. Estimular funciones como la memoria, atención, orientación y lenguaje, reforzar habilidades sociales y de comunicación y disminuir la velocidad del deterioro cognitivo promoviendo la participación activa es fundamental.
Y además la terapia mejora el bienestar emocional. Tanto la intervención física como la cognitiva están asociadas a una mejora del estado de ánimo, la autoestima y la reducción de la ansiedad. Esta terapia integrada permite que la persona se sienta más segura, útil y conectada con su entorno.
Desde INCLUYE, SDAD COOPERATIVA trabajamos a través de esta terapia para prevenir el envejecimiento, terapia adaptada en la que reconocemos y respetamos la individualidad de cada persona, promoviendo la inclusión, el derecho a una vejez digna y la mejora de la calidad de vida, independientemente del grado de discapacidad intelectual.
Programa apoyado por el Departamento de salud.
Para mas información escribe a: diego@incluyenavarra.es


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